jueves, 16 de julio de 2015

Nombres de reparto

El microrrelato, junto al aforismo, se ha convertido en el género más en alza en lo que llevamos transcurrido de siglo, y su desarrollo parece a todas luces imparable, ya que, no solo ha conquistado al público lector, sino que traspasa al mundo académico, al que también ha seducido por su calado en las redes sociales y en los numerosos blogs que han surgido en los últimos años destinados a este tipo de narrativa tan breve.

Cuando hablamos de microrrelato nos referimos precisamente a ese texto literario en prosa, articulado bajo dos premisas: hiperbrevedad y narratividad, este último factor es determinante para distinguirlo, por ejemplo, de la modalidad aforística. Pero, además de ser breve y escrito en prosa, tiene que narrarnos una historia, porque al igual que su hermano mayor, el cuento, no hay microrrelato que se sustente sin, al menos, un personaje y sin una acción conflictiva, y en un cambio de situación y de tiempo, aunque sean mínimos.

Autor del blog La espada oxidada, creado en 2006, Manu Espada (Salamanca, 1974), además de guionista y periodista, es uno de esos escritores que ejercen con audacia y veteranía, a pesar de su juventud, esa tarea de alternar una web literaria con sus propias publicaciones narrativas. Espada es uno de los pioneros en colgar microrrelatos en internet, y sigue siendo un referente para todos los que nos iniciamos en la aventura de poner en marcha nuestras bitácoras literarias en la red, una experiencia excitante en la que te conviertes en tu propio editor. “Gracias al blog, a esa disciplina impuesta de escribir sin parar –subraya el salmantino en una entrevista– he publicado mis libros. Literariamente, le debo todo a La espada oxidada...”

Personajes secundarios (Menoscuarto, 2015) continúa por la senda del género hiperbreve y es su segundo libro publicado en este formato después de Zoom. Ciento y pico novelas a escala (2011), una recopilación de cincuenta microrrelatos en donde su hijo Daniel, autista, determina y da cohesión a la temática de este pequeño volumen, lleno de actores de reparto que aparecen a veces silenciosos, otras ruidosos, pero siempre con la necesidad de comunicarse con sus semejantes. Escribir sobre un trastorno, como el autismo, ha debido suponer un desahogo y una especie de terapia para el autor. Esta paradoja de silencio, aislamiento y necesidad de palabras está presente en el conjunto de todos los textos reunidos y seleccionados de esta edición. Sea como sea, a Manu Espada no le ha condicionado escribir sobre las dificultades de su hijo, sino que parece que le han impulsado a sobreponerse y a conseguir en esa ajustada economía narrativa, concisión extrema y máxima elisión, una complicidad con el lector, gracias a ese engranaje formal e interno del libro que encadena uno tras otro, bajo una trama común, estos microrrelatos protagonizados por actores secundarios que, de alguna manera, cuestionan su papel en el reparto que les ha tocado en suerte.

Personajes secundarios es un mapa, a pequeña escala, fronterizo con otros territorios mínimos, por donde transitan seres que reclaman atención al mundo de la palabra, la fuente de expresión de los sentimientos y las emociones. Manu Espada, a base de imaginación y recursos estilísticos, recopila, desde su experiencia y memoria, personajes literarios, del cine y del comic para versionar historias que podrían resultar diferentes si los protagonistas hubieran sido los secundarios, por ejemplo, Sancho, en vez de don Quijote o Sam, el pianista de la película Casablanca, en vez de Ricky.

No hay nada más hermoso e importante para un hijo que su padre se entretenga con él jugando al veo veo. Adivinar palabras, construir castillos o jugar a superhéroes son misiones propias de los padres con los hijos. Nadie escapa a esa oportunidad que ofrece la vida para enseñarle la realidad y el más allá del mundo de los sentidos y de la imaginación a un hijo, pero muy pocos son capaces de transmitir, con la magia de la escritura, esa aventura de descubrimiento y aprendizaje. El lector tiene la oportunidad de sumarse a la experiencia íntima de Manu Espada a través de la audacia narrativa desplegada en sus Personajes secundarios, tan sorprendentes, como fantásticos en el reparto.